La
Batalla de Stalingrado fue un enorme y sangriento enfrentamiento entre las
fuerzas alemanas y los
ejércitos soviéticos por la
ciudad de
Stalingrado, actual
Volgogrado, entre
junio de
1942 y
febrero de
1943, durante el transcurso de la
Segunda Guerra Mundial. Con bajas estimadas de tres a cuatro millones de personas, entre soldados de ambos bandos y civiles, la Batalla de Stalingrado es considerada como la más sangrienta en la historia de la humanidad. Los alemanes la llamaron «
Rattenkrieg», «guerra de ratas».
Después de que
Adolf Hitler desviase fuerzas de la imparable
Fall Blau hacia
Stalingrado, se libraron dentro de la ciudad intensos combates urbanos, sin que ningún bando se hiciese con el control total de las ruinas. En noviembre de
1942, una
contraofensiva soviética atraparía al
6º Ejército Alemán, que sería aniquilado cien días después.
La negativa de
Hitler a renunciar a la importantísima ciudad, punto de entrada a la rica región petrolera del
Cáucaso, significó la muerte de cientos de miles de soldados de ambos bandos, y más de un millón de civiles rusos.
Stalingrado significó el fin de las esperanzas alemanas de capturar el
Cáucaso y el
Volga. Además, muchos oficiales del
ejército alemán se convencieron definitivamentede que
Hitler estaba llevando a
Alemania al desastre, participando luego en el
atentado contra Hitler de 1944.
Stalingrado confirmó lo que muchos expertos militares sospechaban: las fuerzas alemanas no eran lo suficientemente poderosas como para mantener una ofensiva en un frente que se extendía desde el
mar Negro hasta el
mar Báltico.
[editar] Invasión de la Unión Soviética
Influido por
Karl Haushofer,
Adolf Hitler pensaba convertir las tierras de la
Unión Soviética en colonias alemanas.
[2] Entre
1939 y
1941, la
Alemania Nazi estuvo ocupada luchando con sus acérrimos enemigos del
Occidente:
Francia y el
Reino Unido (véase
Batalla de Francia y
Batalla de Inglaterra); no obstante,
Hitler nunca perdió de vista su verdadero objetivo: el este de
Europa.
El
22 de junio de
1941,
Alemania invadió la Unión Soviética, incluso cuando
Inglaterra no había sido derrotada.
Hitler, convencido de la debilidad soviética, creía que la invasión concluiría antes del invierno y prohibió a sus generales pensar de otra manera.
[3] De esta forma, un día antes de la invasión, 3.050.000 soldados alemanes esperarían el inicio de la mayor operación militar hasta la fecha, distribuidos desde
Finlandia hasta el
mar Negro.
[4] Unos 950.000 soldados de otras naciones
aliadas de Alemania, acompañaban a los alemanes. Estas tropas desempeñarían un papel fundamental en el desastre alemán en
Stalingrado, un año y medio después.
Para diciembre de
1941, era claro que el rumbo de la guerra en la
Unión Soviética no era el que el
Alto Mando Alemán había planeado, debido a que
Leningrado y
Sebastopol continuaban resistiendo en el norte y el sur respectivamente
[5] y la
ofensiva contra Moscú había llegado a un punto muerto. Entonces, cuando menos lo esperaban, los alemanes se encontraron luchando contra una contraofensiva soviética desde la capital rusa y tuvieron que afrontar el hecho de que, a pesar de haber matado y capturado a cientos de miles de soldados del
Ejército Rojo en los últimos meses, de alguna manera el
Alto Mando Soviético había encontrado reservas suficientes para emprender una poderosa contraofensiva. Tardíamente, los invasores comprenderían que, para fines prácticos, las reservas enemigas eran inagotables.
Habiendo fracasado en
capturar Moscú,
Hitler se centró entonces en los pozos petrolíferos del
Cáucaso. A pesar de no contar con la aprobación de sus generales,
Hitler se empeñó en capturar estos yacimientos, e incluso les reprendió, acusándolos de no saber nada de economía.
[6] La
Operación Azul, como se denominó la campaña alemana en el sur de la
Unión Soviética, tenía como objetivos la captura de puntos fuertes en el
Volga primero y, posteriormente, el avance sobre el
Cáucaso.
[editar] «Operación Azul»: el camino a Stalingrado
[editar] Avance hacia el Don
El
10 de mayo, el general
Friedrich Paulus, comandante del
6° Ejército Alemán, presentó al
Mariscal de Campo Fedor von Bock un esbozo de la «
Operación Federico».
Paulus había tomado el mando del
6° Ejército poco antes, después de que su anterior comandante,
Walter von Reichenau, falleciera a consecuencia de un ataque cardíaco sufrido después de hacer ejercicio en la campiña rusa a temperaturas bajo cero. La
Operación Federico significaba la consolidación del frente delante de
Járkov, recién capturada por
Alemania. No obstante, el
mariscal Semión Timoshenko se adelantó a
Paulus, ya que el
12 de mayo emprendió una contraofensiva desde
Vorónezh, cuyo objetivo era precisamente la
liberación de Jarkov, rodeando al
6° Ejército en un movimiento de pinza. Cuando 640.000 soviéticos junto con 1.200 tanques se lanzaron contra las fuerzas de
Paulus, este se encontró al borde del desastre. Solamente la oportuna llegada del
1° Ejército Panzer de
Ewald von Kleist permitió revertir la situación de la ofensiva, y en lugar de ser capturados, los hombres de
Paulus ayudaron a los de
Von Kleist a capturar los Ejércitos soviéticos 6º y 57º en
Barvenkovo. Unos 240.000 soldados eslavos fueron capturados, fracasando la contraofensiva de
Timoshenko.
El
1 de junio,
Adolf Hitler y el
mariscal Fedor von Bock presentaron a los generales del
Grupo de Ejércitos Sur la
Operación Azul en los cuarteles generales de esta unidad, ubicados en
Poltava. Al
6° Ejército de
Paulus se le encargó la tarea de limpiar
Vorónezh, y luego dirigirse a
Stalingrado acompañado del
4º Ejército Panzer de
Hermann Hoth. Una vez allí, se encargarían de destruir los complejos industriales y de proteger el
Cáucaso desde el Norte. En aquel momento,
Adolf Hitler no consideraba necesaria la captura de la ciudad.
Para proteger los planes de la
Operación Azul, se prohibió tajantemente la transcripción de órdenes; todo debía comunicarse de manera verbal. Sin embargo, el
19 de junio, un avión alemán que llevaba anotaciones personales del general
Georg Stumme acerca de la operación fue derribado detrás de las líneas enemigas, y los papeles fueron capturados por los rusos. No obstante, después de que el general
Filipp Gólikov los entregara directamente a
Stalin, éste los rechazó como falsos, convencido de que
Moscú seguía siendo el principal objetivo alemán.
El
28 de junio inició la ofensiva contra
Vorónezh, hacia el sur de
Rusia, y el error de
Stalin fue obvio. Dos días después, las fuerzas de
Paulus cruzaron el
Donets, con el 2º Ejército Húngaro y el
1.º Ejército Panzer cuidando su izquierda y su derecha respectivamente. Debido al rápido avance alemán,
Hitler decidió enviar parte de las fuerzas del
4º Ejército Panzer, que estaban atacando
Vorónezh, al Sur. Esto significó un retraso en la captura de
Vorónezh, lo que supuso que las fuerzas de
Timoshenko, que escapaban hacia
Stalingrado, tuvieran más tiempo para hacerlo.
El plan original implicaba que el
6° Ejército y el
4º Ejército Panzer cortaran la retirada a los rusos antes de que éstos se reagruparan, luego atacaran
Rostov del Don y después fueran a reforzar las líneas defensivas del
Cáucaso. Pero impaciente por el retraso,
Hitler cambió el orden del plan, y en lugar de esperar a las fuerzas de
Paulus y
Hoth, ordenó que se capturaran
Stalingrado y el
Cáucaso al mismo tiempo.
No contento con esto,
Hitler dividió al
Grupo de Ejércitos Sur en dos fuerzas:
A y
B, y los colocó al mando de los
mariscales Wilhelm List y
Maximilian von Weichs. Sin esperar la opinión de
Fedor von Bock,
Hitler lo retiró del mando.
Aunque las reservas alemanas de combustible eran alarmantemente escasas,
Hitler tomó otra decisión polémica: dividió las fuerzas que se dirigían a
Stalingrado, quitándole las unidades mecanizadas al
6° Ejército de
Paulus y desviando el
4º Ejército Panzer de
Hoth hacia el Ssur, para ayudar en la captura del resto de las fuerzas de
Timoshenko, que se esperaba tendría lugar cerca de
Rostov del Don. A
Hitler le obsesionaba la idea de anular los restos de las fuerzas de
Timoshenko antes de que reforzaran
Rostov, lo cual no se logró plenamente, ya que muchas se retiraron a tiempo.
Rostov fue atacada y reconquistada por los alemanes el
24 de julio.
Avance Alemán hacía el Don, camino de Stalingrado; entre el 24 de Julio y el 18 de Noviembre.
La ciudad tenía una importante industria y era el nudo ferroviario más desarrollado de la línea que unía
Moscú, el
mar Negro y el
Cáucaso, existiendo igualmente un puerto fluvial en servicio para la navegación por el
Volga. La urbe se extendía unos 24 kilómetros a lo largo de la orilla oeste (derecha) del
Volga pero con menos de 10 kilómetros de anchura. No existía ningún puente cruzando el río, empleándose barcazas para comunicar ambas orillas. La orilla oriental (izquierda) apenas estaba poblada. Es importante considerar que llegado el invierno, el
Volga se hiela con una capa muy gruesa, permitiendo el paso de vehículos pesados.
[editar] «¡Ni un paso atrás!»
Stalin había previsto una rápida caída de
Rostov, por esta razón, el
19 de julio había ordenado que
Stalingrado quedase en
estado de sitio total y se comenzaron los preparativos para resistir a los alemanes, que se acercaban. No se permitió a los
civiles abandonar la ciudad, para alentar a la milicia soviética con la permanencia de los habitantes.
[7] No obstante, trabajadores clave de las industria armamentista fueron enviados a los
Urales, para seguir trabajando allí.
El
16 de julio, el general
Vasili Chuikov llegó al
Frente de Stalingrado, para comandar directamente al
64º Ejército Soviético, cuyas principales unidades todavía no habían llegado.
Chuikov encontró a sus tropas con la moral muy baja
[cita requerida], y fue muy poco lo que pudo hacer para evitar ser obligado a cruzar el
Don. Un alivio fue la llegada de la aviación rusa, que mantuvo ocupado a los
Messerschmitt 109 alemanes hasta inicios de agosto.
El
28 de julio, preocupado por el avance alemán hacia el
Volga, que podía dividir a
Rusia en dos,
Stalin prohibió la rendición sin importar las razones, y ordenó la formación de una línea en la retaguardia de la infantería que fusilara a todo soldado soviético que retrocediese sin permiso.
[8] Esta
orden de Stalin, la 227, muy pronto fue conocida popularmente como la orden «¡Ni un paso atrás!». Las condiciones eran tan precarias que muchos soldados rusos eran enviados al frente sin tener siquiera fusil, y andaban tras quienes los tenían para cogerlos cuando cayesen muertos. Asimismo, se obligó a combatir también a las mujeres a gran escala, de forma que fue la primera batalla en la que las mujeres combatieron codo con codo junto a los hombres. Además, el
Ejército Rojo practicaba ataques masivos frontales a distancias mínimas, convirtiendo la batalla en una masacre.
Por su parte, confiado en el derrumbe del
Ejército Rojo en sur de
Rusia,
Hitler ordenó que se iniciase el avance sobre el
Cáucaso del
Grupo de Ejércitos A, aunque
Stalingrado aún no había sido tomada por el
6° Ejército de
Paulus. En realidad, aprendiendo de sus errores pasados,
Stalin había permitido la retirada de las fuerzas de
Timoshenko, pero
Hitler se había excedido de nuevo en subestimar al enemigo y no había considerado esto.
[editar] Avance hacia el Volga
A inicios de agosto,
Hitler cambió de opinión de nuevo, y ordenó a las fuerzas de
Hoth que se dirigieran al este, hacia
Stalingrado, después de haberles ordenado inicialmente que fueran al sur. El general
Hoth obedeció preocupado, ya que las órdenes cambiantes de
Hitler les estaban restando combustible a sus tanques, del que estaba muy escaso. Por otro lado, el bombardeo alemán de
Astracán en el
mar Caspio había dañado las refinerías de la ciudad, y tomaría un tiempo repararlas, en caso de que lograran capturarlas.
El
9 de agosto,
Stalin nombró a
Andréi Yeriómenko comandante del Frente de Stalingrado, harto de los continuas derrotas de
Timoshenko.
El 23 de agosto
Stalingrado recibió su primer bombardeo proveniente de los
Heinkel 111 y
Junkers 88 del general
Wolfram von Richthofen, comandante de la
Legión Cóndor durante el
bombardeo de Guernica. Se lanzaron 1.000 toneladas de bombas y se perdieron tan sólo tres aeroplanos. Murieron no menos de 5.000 personas ese día. En esa semana morirían 40.000 de los 600.000 habitantes de la ciudad.
El avance alemán por tierra procedía de
Gumrak, y lo hacía de manera brutal y arrolladora. Ese mismo día, el 23, la vanguardia del
6.º Ejército alemán alcanzó el
Volga. Los soldados estaban emocionados por haber avanzado desde el
Don en menos de doce horas, y la moral estaba alta, confiando en una caída rápida de
Stalingrado. Por el sur, el avance de
Hoth era más lento, ya que
Yeremenko había colocado la mayor parte de sus fuerzas contra el
4.º Ejército Panzer, además,
Hitler le había quitado al general
Hoth un Cuerpo Blindado.
El
29 de agosto, cuando las primeras líneas alemanas aparecían ya en el horizonte de
Stalingrado, llegó a la ciudad
Zhúkov, quien recientemente había sido nombrado Vicecomandante en Jefe, segundo después de
Stalin.
Los primeros carros de combate alemanes llegaron a los suburbios el
1 de septiembre. En aquel momento convergían sobre
Stalingrado, por el
sur, las
29º y
14º Divisiones motorizadas; por el
oeste se acercaban la 24º, 94ª, 71º, 76ª y 295ª Divisiones de infantería blindada; por el
norte y hacia el centro de la ciudad, la
100ª División de cazadores, la 389º y 60ª División de infantería motorizada. La ciudad era defendida en ese momento sólo por unos 40.000 soldados contra el
6.º Ejército y el
4.º Ejército Panzer. Estas tropas no sabían (y no debían saber, por motivos de seguridad) que el
Ejército Rojo preparaba una ofensiva a gran escala contra el
6.º Ejército alemán.
Stalin, que instaba a
Zhúkov a salirles al encuentro e interceptar dichas fuerzas enemigas, replicaba:
¿No entienden que si entregan Stalingrado, el sur del país quedará separado del centro, y probablemente no podremos defenderlo? Además de perder nuestra principal vía fluvial, no sólo es una catástrofe para Stalingrado, sino para el país, dado que se perderá el petróleo también.
Se lanzó una contraofensiva que logró aliviar en parte la situación respecto del norte de la ciudad. La orden de
Zhúkov era terminante: «
¡No entreguen Stalingrado!».
[editar] La ciudad-osario
Las fuerzas alemanas atenazaron
Stalingrado.
Hitler, que no había deseado la guerra de guerrillas en
Moscú y
Leningrado, ahora bramaba por la conquista de la ciudad: eso implicaba la guerra calle por calle, casa por casa, el tipo de combate para el cual la
Wehrmacht no estaba preparada.
Este repentino cambio de objetivos halla explicación en el hecho de que la toma del
Cáucaso había fallado a manos del
mariscal de campo List, y por lo tanto,
Hitler deseaba tomar la ciudad como una forma simbólica de ocultar la carencia estratégica de los pozos petroleros. De esta manera,
Hitler se convenció a sí mismo que si lograba conquistarla, abriría de nuevo la puerta a esa riqueza.
El
12 de septiembre,
Zhúkov destituyó deshonrosamente al comandante a cargo de las defensas de
Stalingrado,
Anton Lopatin por demostrar cobardía ante el enemigo al no poder contenerlo con el
62º Ejército, y fue reemplazado por el granítico e inflexible general
Vasili Chuikov, un hombre muy eficiente y decidido que hasta entonces estaba a cargo del
64º Ejército, desplegado al sur de la ciudad.
Cuando
Chuikov llegó al dantesco escenario,
Yeremenko y
Jrushchov le preguntaron: «
—¿Cuál es el objetivo de su misión, camarada? —Defender la ciudad o morir en el intento», contestó firmemente
Chuikov.
Yeremenko observó a
Jrushchov, y tuvo la certeza de que
Chuikov había entendido perfectamente lo que se esperaba de él.
El nuevo comandante se encontró con menos de 20.000 hombres y 60 tanques, así como unas deficientes defensas.
Chuikov reforzó las
defensas antiaéreas de la ciudad y asimismo fortificó aquellos lugares donde se pudiera contener al enemigo, en especial la
colina de Mamaev Kurgan y el
barranco del río Tsaritsa. Además retiró la mayor parte de su artillería a la ribera oriental del
Volga y fomentó el despliegue de
francotiradores, entre ellos el famoso
Vasili Záitsev.
[editar] Asalto alemán
El mismo día que
Chuikov tomó el mando del
62º Ejército,
Paulus se encontraba en
Vinnitsa, en el
Wehrwolf con
Hitler, que quería saber cuándo caería la ciudad.
Paulus se encontraba preocupado por los flancos de su
6.° Ejército, que estaban desprovistos de unidades mecanizadas de consistencia y eran resguardados por ejércitos de varias nacionalidades:
rumanos,
italianos,
húngaros. Estas fuerzas de inferior calidad resultarían ser el
talón de Aquiles de las fuerzas alemanas en
Stalingrado, unos 20.000 soldados en aquel momento. No obstante,
Hitler minimizó esta debilidad, convencido de que el frente soviético estaba al borde del colapso, falsa confianza que fue contagiada a
Paulus.
El
14 de septiembre, se inició el primer intentó alemán de tomar la ciudad —que se pensaba sería el único intento— y la
71ª División alemana llegó al centro de
Stalingrado, acercándose peligrosamente al embarcadero principal, la terminal de llegada de refuerzos soviéticos. En estos combates cae abatido el teniente
Rubén Ruiz Ibárruri, el único hijo de
La Pasionaria española, en la estación central de la ciudad.
Yeremenko alertó a
Stalin de la llegada de más tanques alemanes a
Stalingrado, por lo que se envió a toda prisa a la 13ª División de Fusileros de la Guardia del
coronel general Alexander Rodimtsev, que había participado en la
Batalla de Guadalajara como asesor. Esta división de élite perdió el 30% de sus efectivos el primer día, pero con la ayuda de
Katiushas y de los
francotiradores lograron mantener alejados a los alemanes del río.
La conquista de la
colina de Mamaev Kurganen el centro de la ciudad se convirtió en una enconada lucha en que las banderas de ambos bandos ondearon alternadamente, ya que si los alemanes controlaban esta colina, su artillería dominaría el
Volga. Los alemanes desplegaron todo un sistema de altavoces incitando a la deserción de los rusos. Muchos se pasaron y se convirtieron en
hiwis y muchos soldados rusos también fueron fusilados por acción u omisión frente a la deserción.
Por el sur, el XLVIII Cuerpo Panzer del
4.º Ejército Panzer avanzaba hacia el centro de la ciudad. Un enorme silo de cereales fue aislado por las fuerzas alemanas, que fue defendido por soldados e infantes de marina soviéticos durante más de diez días. No obstante el poderoso ataque alemán, los soldados del
Ejército Rojo resistieron sin agua ni comida, hasta agotar sus municiones y finalmente sucumbieron en un feroz combate cuerpo a cuerpo. El general
Paulus decidió que el enorme silo sería colocado en la banda que sus soldados recibirían al conquistar la ciudad.
Probablemente este fue el momento más crítico para los soviéticos en la batalla, ya que los alemanes asaltaron al
62º Ejército en un momento muy grave. En efecto, el desastre solamente pudo ser evitado gracias a la rápida llegada de la 13ª División de Fusileros de la Guardia del general
Rodimtsev, si bien esto fue reconocido después. La reactivación de la 8ª Fuerza Aérea Soviética, donde servía un hijo de
Stalin, también fue importante.